Tras una reunión de dos días, la Reserva Federal decidió aumentar en 75 puntos básicos la tasa de intervención hasta 3,25%, lo que sitúa el nuevo techo de la política monetaria en 4% para el cierre del año. Una tasa de empleo estable y una inflación relativamente estable le ha dado al banco central un mayor margen de maniobra para dar un aterrizaje más controlado a la economía estadounidense.
Tal cambio representa un gran salto con respecto a las proyecciones del banco en junio, lo que refleja una lucha más dura contra la inflación después de que el crecimiento de que el dato subyacente de agosto fuera más fuerte de lo esperado. Leer más.