El próximo año se cumplen 200 años de las relaciones diplomáticas entre Colombia y EE.UU. Se trata de una oportunidad de oro para afianzar los lazos de amistad e impulsar el comercio y la cooperación con nuestro principal socio y aliado. Y dado el momento histórico internacional también es el ámbito idóneo para concretar la Ruta de las Américas, la integración continental, desde Alaska hasta la Patagonia. Más allá de las disparidades en las economías y las diferencias políticas convendría que las naciones americanas retomaran el espíritu de amistad y aprovecharán la conveniencia coyuntural para superar tantas décadas de distanciamientos incomprensibles, trabajar juntos por la complementariedad, el desarrollo de tecnología, proveeduría e incorporarse a las cadenas globales de suministros.
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