Los vuelos comerciales se reanudaron a los pocos días de los ataques terroristas, pero la ansiedad de los pasajeros duró años. Volar cambió la mañana del 11 de septiembre de 2001, tanto para los viajeros como para la industria de las aerolíneas.

Los vuelos comerciales se reanudaron a los pocos días de los ataques terroristas, pero la ansiedad de los pasajeros, las medidas de seguridad más estrictas y una economía inestable duraron años. Mucho de lo que molesta a la gente acerca de volar hoy —largas filas de seguridad y cacheos, no poder recibir a los viajeros en sus puertas, incluso la falta de comidas a bordo en el autobús— se remonta a ese día y sus secuelas.

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