El planteamiento fue acogido con entusiasmo y ha sido recibido como un avance en la modernización del sistema fiscal mundial. Una propuesta estadounidense de un impuesto corporativo mínimo global de al menos el 15% tuvo una acogida entusiasta en Europa, acercando al mundo a un acuerdo sobre cambios radicales en cuánto pagan las multinacionales y a qué gobiernos.

“Este es realmente un gran progreso”, dijo el ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, cuando llegó para una reunión con sus homólogos europeos en Lisboa, minutos después de que su homólogo francés también ofreciera una reacción positiva. La última propuesta en la carrera por un acuerdo entre 139 países es menor que la tasa de 21% que Estados Unidos sugirió anteriormente para las ganancias en el extranjero de sus negocios, un nivel que algunas naciones consideraron excesivo. Antes de la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, las negociaciones en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) se centraron en un mínimo de 12,5%.

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