El mandatario busca atacar al expresidente porque al hacerlo también afecta a Joe Biden.

Trump, de hecho, ha convertido al expresidente Barack Obama en una pera de boxeo a la que pega de manera rutinaria, y ha dejado claro que pretende convertirlo en eje de su campaña de reelección. Y el afroestadounidense, que hasta hace poco había optado por encajar los golpes, ha comenzado a ripostar.

La confrontación se agudizó en días recientes. Esta semana, por ejemplo, se supo que el mandatario no piensa realizar una ceremonia para la presentación oficial del retrato que hizo de Obama un artista, y que por costumbre se cuelga en alguna de las paredes de la mansión presidencial.

El expresidente, por su parte, anunció que no tiene planes de visitar la Casa Blanca mientras Trump sea el presidente.

Trump, además, se ha pasado promoviendo un supuesto complot en su contra incitado por el expresidente y al que bautizó como Obamagate. Y no hay día sin que tilde a sus antecesores de “corruptos e incompetentes”.

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